Libro Cristiano Gratis: La Autoridad Para Sanar

En nuestro mundo, los espinos y las malas hierbas medran sin ayuda alguna de nuestra parte. En cambio, los árboles frutales y las hortalizas necesitan constantemente nuestra atención tan sólo para sobrevivir.

Esta primavera planté un huerto en nuestro patio. Antes que pudiera sembrar semilla en el terreno, mis hijos y yo tuvimos que despejarlo de los espinos y las malas hierbas que habían crecido durante el invierno. Luego planté buena semilla que brotó, dio fruto y ahora está lista para la cosecha.

Cuando nos preparamos para orar por los enfermos, debe de ocurrir un proceso similar de quitarle la hierba en nuestro pensamiento. Antes que se pueda sembrar la buena semilla teológica y bíblica en nuestro corazón, hay que desarraigar primero ciertas malas hierbas y espinos. El Nuevo Testamento no deja ninguna duda acerca de la autoridad de la Iglesia sobre Satanás, el pecado y la enfermedad. Pero hoy día al pueblo de Dios le falta mucho de esa certeza y poder originales, en parte porque ciertas ideas erróneas han echado raíces en nuestro pensamiento.

Esas malas hierbas y espinos nos inutilizan, confundiéndonos e inhibiéndonos. En la parábola del sembrador (Mateo 13; Marcos 4; Lucas 8), las malas hierbas y los espinos ahogan a veces la buena semilla del reino de Dios y le impiden darfruto. De igual modo, en la Iglesia de hoy día se limitan el discernimiento y la confianza necesarios para orar eficazmente por los enfermos.

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AUTORIDAD PARA SANAR

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Prefacio del Libro

Un famoso escritor chino nos dice que hay dos clases de autores. Unos acumulan datos, los ordenan y sacan conclusiones. Los otros, enfrentados a los mismos datos, los incorporan en su vida y más tarde, la urgencia de una experiencia vital los obliga a escribir.

Por consiguiente, hay también dos clases de libros. Los primeros pasan sólo por el intelecto del escritor. Los segundos son el costoso fruto de sus afanes, luchas y alegrías. Reflejan una sabiduría que se ha probado en el laboratorio de la vida. Usando la expresión del apóstol Juan, son la palabra del testimonio del escritor. Ken Blue es de la segunda clase de escritores. Sus escritos son más bien el fruto de la experiencia propia que de la objetividad académica. Antes de entender plenamente las verdades bíblicas es necesario vivirlas.

No quiero decir con esto que lo que él presenta es simplemente su propia experiencia. Lejos de ello, refleja precisamente un énfasis bíblico. Pero con el trabajo y la alegría de vivir este énfasis, se acrecentó su confianza en él, se profundizó el aprecio que le tiene y su sentido de urgencia en cuanto a la importancia que reviste lo obligó a desahogarse y escribir. Ken nos cuenta, pues, su experiencia al haber puesto a prueba la Escritura. Considerando la clase de escritor que es, no nos debe sorprender que para él la razón fundamental por la cual debemos sanar a los enfermos es que Cristo nos lo ha mandado.

Lo que tiene que decir reviste más que un interés puramente académico; refleja un imperativo urgente. Sin embargo, no pasa por alto las consideraciones académi- 8 Autoridad para sanar caso Trata con firmeza el error y las opiniones que no concuerdan con la Biblia, ya sea que provengan de los que abogan por la sanidad o de los que se oponen a ella.

Porque en el siglo veinte este asunto ha dividido a los cristianos en dos bandos, cada uno de los cuales combate al otro con verdades a medias y falsos lemas bíblicos, cada uno de los cuales está arrogantemente convencido de su virtud y de su rincón en lo que se refiere a la verdad y a la aprobación divina. Pero ahora hay señales de que una vez más la sanidad puede ocupar el lugar que le corresponde en la vida normal de las iglesias locales. Me uno a Ken en oración para que este libro tenga una parte en producir esa transformación.

Juan White